Princesa

El poder de una mirada…unas manos…..

¿Como plasmar en palabras las emociones?

Dificil y más para mí, que nunca lo he hecho.

Lo voy a intentar…simplemente, hablaré desde mi Corazón…

Princesa, es una persona/paciente, institucionalizada en Salud Mental desde hace demasiados años. Considerada “conflictiva”, receptora de continuo tratamiento IM pautada en PRN por sus reacciones ante situaciones vividas, como agresiones por ella.

Acostumbrada a “las cosas siempre fueron así y así se hacen” …los derechos son para ellos…

Mujer con un gran Corazón necesitado de afecto, de una sonrisa…. ¿posee una gran inteligencia y cultura que me encantaría compartir con ella y para ella..

Pienso, repienso y vuelvo a pensar…..

¿cómo llego a ella? ¿cómo puedo hacerlo?

Y entonces, lo tuve claro…¿cuánto tiempo hacía que nadie le abrazaba? ¿que no recibía un beso o le piden colaboración para cualquier cosa?

Pero, sobre todo, para controlar su vida y participar activamente en el conocimiento y control de su patologia y reacciones…..

¿Cuánto tiempo hace que ella, no se ve como persona?

Asi que, me puse manos a la obra!

Comienzo por darle los buenos días en su habitación, y cada mañana me espera para recibir esos buenos días y una sonrisa…pero ella no sabía que era yo, la que me alimentaba de la suya…

Cada día encontrábamos un rato para conversar y cada día me hablaba de sus inquietudes y deseos, quizá de forma desordenada pero siempre sincera.

Yo, desde mi ser de profesional, la escucho sin paternalismos, algo que agradece, pues ella también me escucha y entiende cuando la respuesta no es la que ella desea.

No siempre tiene razón, y lo sabe, pero nadie hasta ahora prestó atención a su discurso. La solución era simplemente, una IM…dejarla en pijama o sin zapatos…

Poco a poco fui venciendo sus reticencias, empecé a sentirme querida, a recibir un abrazo o un beso, simplemente por ser ella, porque si…

Así pasamos del “no me abraces ni beses que no soy lesbiana” al “hola, puedo darte un beso y sentarme para contarte” …? Por supuesto había beso, abrazo, charla y risas.

Después de algo más de dos años, continúa buscándome para compartir sus discursos desordenados, a veces caóticos, pero con sentido para ella. Yo continúo escuchándola atentamente, continúo sin paternalismos, diciendo NO, si es preciso.

Creo que Princesa nunca llegará a saber y comprender lo que me hizo reflexionar para dar respuesta a sus necesidades, de todo tipo, lo que me enseñó del aceptar, que no tienes derecho ninguno desde que te ingresan en una “institución” porque estas “loca”, y lo que me empujó a buscar soluciones para todos esos comportamientos del “siempre se hizo asi”.

GARCIAS A MI PRINCESA, POR HACERME MAS CONSCIENTEMENTE HUMANA…

By: Y.B.

Revisado y adaptado por: @anaisnursing

Princesa es el nombre ficticio, que da vida en esta carta de emociones, a una persona muy importante, para una muy buena amiga mía, enfermera de vocación y luchadora por los buenos cuidados.

Mantengo su anonimato a petición suya.

Muchas gracias por leerme.

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